La industria de los alimentos tiene rol importante para proteger a sus consumidores, como los que presentan alergias alimentarias. En Estados Unidos, hay quienes afirman que esto ya está resuelto con la Ley de Protección al Consumidor y Etiquetado de Alimentos aplicable en este, la cual exige a los fabricantes y procesadores de alimentos destacar los principales alérgenos.

Ahora, ¿qué sucedería si el consumidor compra alimentos que contienen ingredientes alérgenos distintos a los que ya se han señalado? ¿significa que están a salvo de las reacciones alérgicas? No necesariamente.

Bajo la ley en Estados Unidos, los fabricantes de las etiquetas pueden colocar libremente una declaración de precaución de alérgenos específico que pudiera contener un producto alimenticio, la instalación en la que fue fabricado, o procesado en “equipo compartido” con alimentos los contienen.

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Según un estudio publicado por la revista especializada Journal of Al.lergy and Clinical Immunology, en noviembre de 2016, los términos de precaución de ingredientes alergénicos en productos comestibles son confusos para los consumidores.

El 40 % de 6,600 consumidores encuestados que tienen una alergia alimentaria, tienen un niño alérgico o cuidan a un niño que tiene una alergia alimentaria, siguen comprando alimentos que podrían causar una reacción alérgica incluso con estas precauciones en la etiqueta.

Este estudio además encontró que la mayoría de las etiquetas no son entendibles porque dicen “pueden contener” o “son fabricados en equipos compartidos”. Casi la mitad de los encuestados respondieron que, tal como leían advertencias en los empaques, eran exigidas por ley, y un tercio pensó que las advertencias estaban basadas en cantidades de un alérgeno, lo cual mostraba un desconocimiento.

Teniendo en cuenta las estadísticas, la mayoría de las alergias en niños se desarrollan hacia los 6 años, y se estima que el 7% de los niños en Estados Unidos presenten alguna alergia causada por ingredientes en los alimentos que consumen, dice Clifford W. Bassett, médico doctorado especialista en desórdenes alérgico y miembro de la Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología de Estados Unidos (FACAAI, FAAAAI, por sus siglas en inglés).

En Estados Unidos, solo cerca del 2% de los adultos sufren de alergias, de las cuales las más comunes son a causa del consumo de maní, nueces y comida de mar (pescados y mariscos), señala Clifford W. Bassett, médico especialista

Para el doctor Bassett, la alergia hacia las comidas se explica por las interacciones de los anticuerpos alergénicos. Esto significa el sistema inmune del cuerpo puede detectar a un ingrediente específico como nocivo reaccionando con síntomas. Las reacciones alérgicas pueden ser moderadas o severas (pero también letales).

Cualquiera que sea la creencia o el pensamiento, el estudio concluyó que muchos consumidores no los toman lo suficientemente en serio como para no comprar un alimento.

La solución: implemente tecnología 4.0

Esta es una oportunidad para que la industria de alimentos haga más entendibles las advertencias del consumo de alérgenos, implementando medidas propias, para que proteja la salud de los consumidores.

Para hacerlo, necesitan sistemas más avanzados para elaborar menús, que estén diseñados para detectar con precisión la presencia de estos componentes y que, a su vez, mida las cerca de 120 valores nutricionales, como el contenido de grasa, calorías, vitaminas, sodio, azúcar o gluten.

Se cree que hay ocho “familias de alimentos” responsables del 90% de las alergias alimentarias en los niños, estos son leche; huevos; distintos tipos de frutos secos como almendras, nueces de macadamia y de Brasil, anacardos, castañas, pistachos, pacanas, maní (cuyo consumo ha incrementado significativamente desde la década pasada), entre otros; comida de mar; soya; y trigo.

Los sistemas de gestión de menús están diseñados para ayudar a los proveedores de food service, creando recetas, mediante el análisis de ingredientes y los nutrientes en estas. Aunque las variaciones de los sistemas de gestión de menús no son nuevas —pues han existido desde hace 20 años, aproximadamente— el avance de estos las lleva un paso más allá.

Los sistemas basados ​​en la nube permiten también que la gestión de los menús se extienda, incluso, para el uso de cadenas de restaurantes, o que las instalaciones de producción de alimentos se comuniquen a todas las ubicaciones simultáneamente. Además, las etiquetas correspondientes a estos alimentos se pueden cambiar al mismo tiempo.

En gran parte de Estados Unidos hay un entorno que se puede tildar como “desregulado”, lo cual no quiere decir que las industrias nos funcionen bajo las regulaciones expedidas en el pasado, sino que a la industria dado vía libre para tomar medidas por su cuenta, independientemente a las del Gobierno, para garantizar que los consumidores estadounidenses tengan claro lo que contienen los alimentos que seleccionan y qué alérgenos pueden estar presentes, así como otra información nutricional.

Si bien algunas regulaciones de la industria pueden ser anticuadas, cuando se trata de alérgenos alimentarios y alimentos preparados para los consumidores, la transparencia está aquí para quedarse.

Fuente: Jill Carte, para Food Quality & Safety. Original traducido del inglés.

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