Según reportes de la Asociación Mundial de Manzanas y Peras (WAPA, por sus siglas en inglés), la producción mundial de manzanas en 2018 alcanzó los 61 millones de toneladas. Ubicada en el top 5 de las frutas más consumidas en el mundo, la manzana es la fruta más importada en Colombia, con más del 30 % del valor total de las importaciones y una representación de 83 millones de dólares.

“El consumo de frutas y verduras en Colombia ha aumentado un 6 % entre 2015 y 2017, y un 10 % en los últimos 5 años. Los colombianos consumen 13 manzanas al año, cerca de 1,8 kilogramos por persona, mientras que el promedio del consumo mundial está alrededor de 12 kg por persona”, explicó Daniel Soares, responsable de marketing internacional en Interfel.

Según Solares, el aumento en la demanda de manzanas, así como las tendencias de alimentación saludable y la situación económica positiva del país, hacen de Colombia un mercado atractivo para la gran variedad de manzanas que produce Francia.

¿Por qué está aumentando el consumo de manzana?

De acuerdo con un comunicado de prensa de Interfel, por su gran cantidad de variedades, su calidad y aportes nutricionales, la manzana es una muy buena alternativa para la dieta de los consumidores. Esta fruta es rica en pectina, vitaminas, ácido málico, ácido tartárico y ácido gálico, así como en sodio, potasio, magnesio y hierro. Por ejemplo, una manzana de 150 gramos aporta unos 5 gramos de fibra

Asimismo, esta fruta  facilita la digestión de alimentos ricos en grasas, es diurética, reduce la acumulación de líquidos, y ayuda a cuidar los dientes y las encías —cuando se consume fresca.

Por todas las propiedades descritas, se ha desatado una tendencia en el consumo y desarrollo de productos que utilizan la manzana como materia prima; rellenos para productos de panadería, postres, bebidas y snacks ahora ofrecen todas las características nutricionales de esta fruta y son preferidos por el consumidor.

Cabe resaltar que la manzana no es utilizada únicamente en la industria de alimentos, pues se ha convertido en materia prima para el desarrollo de materiales en la industria textil, que aprovechan su fibra para hacer un aprovechamiento sostenible.