Es de vital importancia que todo aquel que interviene en la cadena de producción de alimentos tenga en cuenta que la contaminación puede presentarse en cualquier momento del proceso de distribución o preparación, por ello es primordial estar actualizado en normas de inocuidad de forma continua.

Como cada año algunas normas cambian y la tecnología avanza, conocerlas a profundidad puede asegurar su cadena de producción. A continuación le presentamos 8 recomendaciones para cada implementar dentro de su estrategia este 2019:

  1. Normatividad: este año una de las regulaciones con más alto impacto en la industria es la Ley de Modernización en Inocuidad Alimentaria (FSMA, por sus siglas en inglés) de la Administración de Medicamentos y Alimentos o Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, siglas en inglés), la cual pone el foco en la gestión del riesgo frente a situaciones de alerta alimentaria y es de cumplimiento obligatorio para sectores como el oleícola, hortofrutícola y cárnico.
  2. Control de alérgenos: debido a la gran cantidad de personas que llegan al médico por alguna reacción alérgica, la FDA ha enfatizado en los controles para implementar etiquetas con información clara, eficaz y segura para así evitar contaminación cruzada.
  3. Patógenos ambientales: reconocer la importancia de las prácticas de sanitización y limpieza, además, de los requerimientos de programas de monitoreo ambiental en las áreas del establecimiento donde se exponen los alimentos listos para el consumo evita patógenos como la  Salmonella y Listeria, qué son los más comunes.
  4. Zonificación: debe tener en cuenta que no todas las áreas requieren del mismo nivel de higiene. Se debe realizar un análisis de las zonas de la planta y establecer controles de higiene según lo que cada una requiere, en cuanto a limpieza y sanidad, prácticas de personal y controles microbiológicos.
  5. Instalaciones y equipos adecuados: para ejercer un control sanitario efectivo cabe resaltar que se deben adecuar materiales, diseño y acabados, tanto de equipos como de instalaciones. El uso de equipos certificados por criterios EHEDG y 3-A garantizan mayor control y seguridad.
  6. Adulteración de proveedores: cada empresa debe incluir y evaluar un análisis de vulnerabilidad, dentro de este, también se debe contemplar la posibilidad de adulteraciones por parte de sus proveedores, que aunque en muchos casos no causa perjuicios, si resulta peligroso e impacta aspectos de calidad e identidad en los productos.
  7. Validación de medidas de control: ahora las empresas deberán comprobar la efectividad en las medidas que implementan en el proceso y demostrar de manera científica y experimental la capacidad de cumplimiento de las mismas.
  8. Certificaciones en sistemas de inocuidad: cada vez se hace más necesario que las empresas demuestren que su sistema de gestión de inocuidad es confiable. por eso, es recomendable revisar estándares conforme se realizan cambios regulatorios. Cada uno debe avanzar con las tendencias del mercado y en general aplicar  acciones y estrategias que permitan una mayor efectividad y eficiencia.

Recuerde siempre seguir los lineamientos establecidos, de esta forma podrá evitar que durante el proceso se den cosas inesperadas. Cuando se ejerce un control de inocuidad adecuado, este le brindará mayor tranquilidad y asegurará su cadena de producción.