Para tener un equipo de trabajo comprometido con la industria, se debe dar prioridad al plan de largo alcance, crear la cultura de la inocuidad, con el fin de garantizar el logro de la confianza y credibilidad de la marca, contribuyendo de esta manera al concepto de sostenibilidad organizacional.

Las razones por las cuales es difícil implementar un sistema de gestión de calidad en las diversas organizaciones, se destacan entre: la falta de un verdadero compromiso de parte de la alta dirección, el desconocimiento real sobre las implicaciones del sistema para todas las áreas o unidades funcionales de una organización y la falta de acercamiento a los grupos de interés.

En el caso específico de las empresas de alimentos, los factores de impedimento causan consecuencias a veces irremediables, puesto que a diferencia de otras compañías, el impacto de todas las acciones de estas, están directamente relacionadas con la salud y el bienestar de los consumidores.

Por lo tanto, la inocuidad debe ser un concepto con alcance más allá de las razones financieras, que son consideradas como éxito organizacional y en ese contexto, el líder puede dar alcance al afianzamiento de un modelo de orden preventivo, basado en el riesgo.

Es por ello, que la base de una estrategia ideal para lograr que todos los miembros de una compañía se dispongan a conseguir los objetivos de calidad de la empresa, está en el comportamiento de las personas y este se asocia a la forma de pensar de las mismas, por lo cual la alta dirección debe invertir todos sus esfuerzos a la comprensión inicial de patrones que serán no solo socializados, sino también consensuados y a partir de allí trabajados con disciplina persistente en el tiempo.

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Por lo anterior, la dirección debe conocer muy bien el comportamiento del ambiente organizacional para evaluar el resultado del equipo, a fin de evidenciar fallas en el talento humano y tomar medidas de mejora, las principales mediciones son de orden externo y sus conclusiones se derivan en acciones de orden interno, es decir, debe considerar los indicadores habituales de mediciones de la inocuidad en relación con los procesos, programas, planes, alimentos producidos.

De esta forma, la industria deberá incluir aspectos relativos a la cohesión con normas nacionales e internacionales, a las indicaciones relacionadas con estudios de percepción y procesos de autoevaluación y debe aplicar procesos de evaluación que proyecte la medición de la cultura de la inocuidad en relación con variables que superen la capacitación y entrenamiento del personal.