Ciertas noticias y comentarios pueden afectar considerablemente la reputación de un producto o una marca. Para esto, la comunicación de riesgos permite ofrecer información oportuna, pertinente y precisa sobre un problema o hecho concreto y las medidas adecuadas para su gestión.

El Codex Alimentarius indica que esta “es un intercambio interactivo de información y opiniones durante todo el proceso de análisis de riesgos con respecto a factores relacionados con los riesgos y sus percepciones entre evaluadores y gestores de riesgos, consumidores, industria, comunidad científica y otras partes interesadas”.

Hay varios factores clave en la comunicación de riesgos: la relevancia del tema y el interés del receptor; la credibilidad de quien da el mensaje; el canal de comunicación en el que se transmite y el momento o coyuntura en la que se ofrece la información: en situaciones de normalidad la atención que se presta a noticias de seguridad alimentaria no es muy elevada, pero se puede llevar a cabo de manera preventiva; por el contrario, cuando es en medio de una situación de crisis, crece la demanda del consumidor por información y se intensifica la falta de confianza.

Es por esto que en situaciones de crisis, la comunicación debe responder a una estrategia adecuada y diseñada: ¿Cuál es el tema a comunicar? ¿Quién debe participar en la comunicación? ¿Cómo se va a llevar a cabo la comunicación? ¿Dónde o qué canales se van a utilizar?

Exprese las medidas que está adoptando la compañía y las que deben adoptar los ciudadano, si la evidencia científica cambia hay que modificar el mensaje, cuente con la colaboración de personas o medios que refuercen la difusión del mensaje, priorice el discurso técnico, consulte personal técnico y experto para dar una respuesta rápida y evite los mensajes contradictorios, actualice la información constantemente, sobre todo en medios digitales.

Realizado con información de Elika, Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria.