La revista Applied Economics Perpectives and Policy realizó un análisis basado en 90 estudios académicos sobre la influencia y la manera en cómo los consumidores reciben la información de las etiquetas de los alimentos.

Los investigadores descubrieron que si bien las etiquetas satisfacen la demanda del consumidor sobre garantías de calidad y pueden crear valor, su mala interpretación es común y puede generar estigmatización a los alimentos producidos por procesos convencionales.

Las etiquetas, generalmente, describen la producción de un alimento, pero ignoran resultados del proceso como el sabor o la salubridad. Para Kent Messer, autor de la investigación, el gobierno no debe imponer o prohibir las etiquetas, sino que debe promover la documentación de cómo los procesos afectan la calidad del producto, como un elemento educativo.

De esta manera, con las etiquetas, los consumidores pueden alinear más libremente sus decisiones de compra con sus valores y preferencias.

“Lo bueno es que las etiquetas de los procesos pueden ayudar a cerrar la confianza entre el productor y el consumidor porque le da al consumidor más información sobre el mercado”, afirmó Messer en una entrevista para Foodnewslatam.com.

Lo malo, según él, es que los consumidores ya están inmersos en un mercado lleno de información que puede ser abrumadora por la cantidad de productos que hay. Lo que hace que la elección humana no sea la más adecuada sobre todo cuando hay restricciones de tiempo. Entonces, las personas compran algo orgánico porque creen saber lo que es, pero en realidad no lo saben.

Por ejemplo: la etiqueta natural es clásica, pero significa muy poco. Sin embargo, los consumidores asumen que significa más de lo que hace. Creen saber que es un producto sin OGM, pero no lo saben.

Esto trae como consecuencia que los consumidores compren algo sin obtener lo que realmente querían comprar porque las etiquetas no les está ayudando a alinear sus valores con los alimentos.

Por eso, proponen a la industria de alimentos ser más cuidadosos con su etiquetado para que de esta forma el consumidor sienta más confianza con lo que está consumiendo y haya una relación más cercana con las marcas, mientras no se estigmatiza otros productos.

Información tomada de:foodnewslatam