La reorganización empresarial es una alternativa de salvamento para las empresas que presentan problemas financieros y no poseen la capacidad para cubrir las deudas, a las cuales pretenden responder a los intereses tanto del deudor como de los acreedores.

Generalmente, el primer indicador que alerta de un riesgo en la sostenibilidad del negocio es la falta de liquidez para afrontar sus obligaciones ya sean con los proveedores o con las entidades financieras o la misma DIAN. Sin embargo, intentar salvar una compañía que ha empezado a tener estos problemas puede llegar a ser una misión imposible.

Por eso, la ley 116 de 2006 provee un salvavidas que busca reencausar la generación de valor de una compañía o al menos liquidar la unidad productiva. Esto por medio de la intermediación de la Superintendencia de Sociedades.

Para ser elegible en un proceso de reorganización empresarial, una empresa debe como mínimo:

1. No cumplir con el pago por más de noventa días de mínimo dos obligaciones en cabeza de dos o más acreedores.

2. Tener por lo menos dos demandas en curso presentadas por dos o más acreedores motivadas por el incumplimiento en el pago.

Esta solicitud puede ser presentada por el deudor o por uno de los acreedores. Cuando es aceptada por el órgano de vigilancia se sientan ambas partes a renegociar las deudas. Si hay un 50% más uno de los votos que aceptan los acuerdos de pago, el proceso queda firma para todos los pasivos incluidos los fiscales.

Así, el empresario obtiene la protección legal para evitar embargos y darle continuidad a la compañía o la liquidación de la sociedad en forma organizada. En el caso de que el acreedor incumpla con los acuerdos pactados con los acreedores, se daría paso a un proceso de liquidación judicial.

Confiteca entró en proceso de reorganización empresarial. Su representante legal, fabricante de la conocida marca de chiles Tumix, solicitó diractamente a la Superintendencia de Sociedades su aceptación y acompañamiento para entrar en proceso de reorganización empresarial. La solicitud fue aprobada por esta entidad.

“Gracias a los procesos de reorganización, adelantados con el concurso de la Superintendencia de Sociedades, las compañías pueden iniciar negociaciones con sus acreedores para lograr un acuerdo que permita mantener la unidad productiva y la fuente generadora de empleo”, explicó el superintendente, Francisco Reyes Villamizar.

Esta situación se presentó en la compañía después de que la firma tomara la decisión de desplazar la distribución de sus productos para mezclarla con otros bienes y elementos de empresas productoras, que se constituyeron en aliadas a través la red de distribución, con la expectativa de restituir la estabilidad de la compañía a través del proyecto.

Sin embargo, esta alianza se vio afectada por problemas en el posicionamiento del producto y por el incumplimiento de los clientes, lo que generó un impacto negativo en Confiteca.

Teniendo en cuenta esto, es importante que las empresas sean muy cuidadosas con su gestión ya que de ello depende el éxito. Aunque ningún negocio está excento de tener problemas financieros, es fundamental hacer todo lo posible por evitarlos.

Información tomada de: supersociedades.gov.co, economiavital.com, actualicese.com y Portafolio