La cifra de alertas alimentarias se incrementa anualmente, en 2016 experimentó un aumento de casi el 10% respecto al año anterior. Según el informe anual del RASFF (Food and Feed Safety Alerts) en 2016 se produjeron casi 3.000 notificaciones. De estas, más de 800 fueron consideradas alertas alimentarias.

Asegurar la ingesta de alimentos sanos y seguros es una responsabilidad de las instituciones y de la industria alimentaria. Por este motivo, disponer de herramientas que permitan un control analítico capaz de anticipar y evaluar los riesgos emergentes en alimentación es crucial, tanto desde el punto de vista de la salud pública, como desde la visión económica y empresarial.

Los cuerpos extraños pueden contaminar los productos de muchas maneras. El metal, el plástico y el vidrio son, con diferencia, los tipos de contaminantes físicos más habituales.

Se suelen introducir en los productos principalmente a través de las siguientes formas:

  • Inclusión en las materias primas
  • Introducción accidental por parte de los procesos de mantenimiento realizados en las líneas de procesamiento o de producción, o en sus inmediaciones
  • Rotura o funcionamiento incorrecto de los equipos durante los procesos de producción y empaquetado

 

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La inspección final de productos al final de la línea de producción es la última línea de defensa para detectar los cuerpos extraños antes de que se envíen a comerciantes y supermercados. El tipo de empaquetado que se usa y el posible tipo de contaminación determinan el modelo de sistema de inspección que debe emplearse.

Las técnicas analíticas convencionales son capaces de detectar y, a menudo, cuantificar la práctica totalidad de los agentes contaminantes que comprometen la seguridad de los alimentos.

Sin embargo, las nuevas técnicas biotecnológicas ofrecen más ventajas, sobre todo una mayor sensibilidad de detección, una elevada fiabilidad, un fácil transporte (kits de menor tamaño y mejor portabilidad), una mejor adaptación a los sistemas de producción ya que no afectan a su normal funcionamiento y, en algunos casos, incluso suponen un abaratamiento de los costes de control.