Aunque se prevé que la demanda mundial de productos agrícolas aumente un 15 % en la próxima década, los precios de los alimentos se mantendrán bajos, gracias al crecimiento de la producción, según el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Esta edición, presentada en Roma, destaca el papel que juegan los hábitos alimentarios, la urbanización, las emisiones y el comercio sobre los próximos diez años, en los mercados de productos básicos agrícolas y pesqueros a nivel nacional, regional y mundial.

El uso de tierras agrícolas en el mundo puede seguir siendo el mismo, pero de acuerdo con la FAO y la OCDE, las tecnologías industriales permitirán un rendimiento mucho mayor y más producción. “La agricultura mundial se ha convertido en un sector muy diversificado, con actividades que van desde pequeñas explotaciones de subsistencia, hasta grandes compañías multinacionales”, subraya el prólogo.

Por otro lado, se espera que el uso de alimentos básicos aumente, debido a que crece directamente proporcional al crecimiento demográfico. En este sentido, el informe pronostica que África subsahariana y Asia meridional serán los que presenten más alzas.

“El mundo está fuera de camino para cumplir la mayoría de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el hambre, la seguridad alimentaria y la nutrición”, escribió la FAO en su cuenta de Twitter.

“Lamentablemente, se prevé que las regiones más necesitadas experimenten un lento crecimiento de sus ingresos y, por lo tanto, solo pequeñas mejoras en su estado nutricional”, afirmó el subdirector general de la FAO para Desarrollo Económico y Social, Máximo Torero. Este también advirtió que, de esta manera, no se alcanzaría el objetivo Hambre Cero de la Agenda 2030.

¿Cuáles serán las tendencias?

Según este informe, los países de ingresos bajos y medianos, que registran una urbanización acelerada, tenderán a aumentar su consumo de azúcar y aceites vegetales, mientras que las regiones con ingresos altos, impulsados por el bienestar y la salud, documentarán un menor consumo de carnes rojas y un cambio de los aceites vegetales a la mantequilla.

El informe se refiere a que, en el caso específico de América Latina y el Caribe, la región se enfrenta a desafíos persistentes en materia de seguridad alimentaria, debido a que muchos hogares no pueden costearse los alimentos que necesitan.

De cualquier manera, la evolución de la industria de alimentos queda sujeta a las consecuencias que traigan las tensiones comerciales, la propagación de enfermedades de cultivos y animales, la creciente resistencia a los antimicrobianos, las respuestas normativas a las nuevas técnicas de fitomejoramiento y los fenómenos climáticos, cada vez más extremos.

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