Por:Alejandro Daly
Vicepresidente
Sociedad Nacional de Industrias, Perú.

Durante el año 2015 se registró una desaceleración del PBI peruano (3.4% frente al crecimiento de 5% durante 2014), aunque la economía siguió siendo una de las más dinámicas de la región.

Este ritmo moderado de crecimiento fue similar al de la demanda interna y cercano también al de la industria de alimentos, que tuvo un desempeño más bien estable. Se apreció un crecimiento reducido en algunas categorías (bebidas, productos oleaginosos y, en menor medida, galletas y golosinas) así como pequeñas caídas (molinería de trigo y pastas), con la excepción de la pesca para consumo humano que, por efecto del fenómeno de El Niño, tuvo una caída de dos dígitos.

Durante el primer semestre de 2016 se aprecia una moderada reactivación en prácticamente todas las categorías de alimentos, nuevamente con la excepción de la industria pesquera para consumo humano, cuya crisis se ha agudizado por la escasez de la materia prima, aunque ya se están dando las primeras señales de recuperación. Este primer semestre estuvo impactado también por la campaña electoral que normalmente frena el consumo y las inversiones, por lo que se espera una mayor aceleración de la actividad en el segundo semestre, con un pronóstico favorable para el cierre del año.

Adicionalmente, la probable reducción del Impuesto General a las Ventas (equivalente al IVA) -de 18 por ciento a 15 por ciento, en forma gradual durante tres años- y las menores tasas de Impuesto a la Renta, anunciados por el nuevo gobierno que asumirá funciones el próximo 28 de julio, tendrían un impacto positivo en el consumo en el corto plazo, aunque los efectos en el mediano y largo plazo en la economía en general, que está creciendo a un ritmo moderado, todavía están por verse. Otra señal positiva es que el próximo gobierno ha anunciado que ampliará los programas sociales, como por ejemplo el de alimentación escolar, que tiene a la industria de alimentos como un importante proveedor.

La principal amenaza para el sector sería el posible impacto que tenga la sobrerregulación de los alimentos, desincentivando el consumo, como ocurrió en Ecuador con el etiquetado del semáforo y se prevé que ocurra en Chile con la reciente adopción del disco pare en las etiquetas de los productos con contenido alto de nutrientes críticos, ya que una regulación similar está pendiente de reglamentación en el Perú y se trata de una corriente regional.

Durante el primer semestre de 2016 se aprecia una moderada reactivación en prácticamente todas las categorías de alimentos