Avanzar en estrategias que permitan mejores oportunidades de acceso a los mercados, cooperación entre países para el intercambio técnico, conservación de recursos genéticos nativos, mejoras con pertinencia territorial y cultural, y promoción de la asociatividad entre los pequeños productores, son parte de las conclusiones centrales del VII Congreso Mundial de la Quinua y otros Granos Andinos.

La capital de Tarapacá fue durante 3 días el epicentro del debate internacional sobre experiencias de cultivo de la quinua y sus desafíos, con cerca de 400 investigadores, agricultores campesinos y otros agentes de la cadena, de 22 países, los que conocieron 217 trabajos científicos presentados en ponencias orales y charlas magistrales.

Organizado por INDAP y ODEPA, del Ministerio de Agricultura, y la Pontifica Universidad Católica de Chile a través de su oficina QuinoaLab, el encuentro concluyó con un especial llamado a avanzar en alianzas público privadas para promover el consumo y la comercialización, con mayor sustento técnico en los procesos y respeto de las tradiciones culturales.

Luis Bravo expuso las conclusiones y señaló que ahora se espera que estas “puedan utilizarse para propiciar un mayor consumo de quinua en nuestros hogares y en el resto del mundo, apuntando a mejorar los recursos genéticos, los sistemas productivos, la comercialización y las políticas públicas que promocionen un mayor consumo, pero con crecimiento sostenible y sustentable con el desarrollo territorial y la identidad cultural”.

Comité Científico valora avances

El Presidente del Comité Científico Técnico del Congreso Mundial de la Quinua, el ingeniero agrónomo, Francisco Fuentes, de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la PUC, estimó como lo más relevante “la valorización de los saberes ancestrales en toda esta cadena de valor de la quinua”. Agregó que “otra de las conclusiones fue tener más evidencia científica, la única manera para que se consolide una apertura a una mayor producción”.

Premio a presentaciones destacadas y próxima sede

La clausura consideró también el reconocimiento a los investigadores por sus presentaciones orales y por los posters con resúmenes de trabajos que se exhibieron. En el primer caso fue galardonada Gabriela Alandia Robles, de la Universidad de Copenhague, y en el segundo la gráfica de Carla Colque, de Bolivia, referida a enfermedades por hongos.

En esta clausura de la etapa de charlas de este encuentro también se dio a conocer la sede de la octava versión del Congreso Mundial de la Quinua, la que corresponderá a Bolivia. Edgar Solís, director general ejecutivo del Centro internacional de la Quinua en ese país, aseveró que reciben esta designación “con profunda responsabilidad. Estos eventos son muy importantes para el desarrollo del grano e ir identificando las debilidades técnicas. Esperemos que la participación también sea masiva, pues queremos invitar a países de los 5 continentes para que el 2021 debatamos y analicemos los avances en el tema de la quinua”.

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