El Codex Alimentarius, una iniciativa conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegó a diferentes conclusiones en torno a la inocuidad y calidad de los alimentos después de reunirse en Ginebra, Suiza.

Conozca a continuación algunas de las medidas que la organización adoptó en el cuadragésimo segundo período de sesiones de la comisión:

Etiquetado preciso:

Además de promover una buena gestión de alérgenos a lo largo de la cadena alimentaria, Codex busca que la industria de alimentos ofrezca información clara a sus consumidores, debido a que, de esta manera, se pueden evitar las consecuencias potencialmente mortales para las personas alérgicas a los alimentos, teniendo en cuenta que estas afecciones aumentan en muchas partes del mundo; esto se puede lograr, según Codex, declarando oportunamente en las etiquetas qué alimentos o ingredientes causan hipersensibilidad.

Por otro lado, esta comisión reconoció las variaciones geográficas en el uso de los aditivos alimentarios, encontrando 27 clases funcionales. Asimismo, Codex acordó estudiar normas mundiales para su inocuidad.

Comercio electrónico:                      

Gracias a la creciente migración al mundo digital, la industria de los alimentos se está transformando y vendiendo por medio de canales e-commerce, lo que plantea un reto importante para el sector: adaptarse a las normas internacionales.

Si bien algunos países han adoptado reglamentos relacionados con el comercio electrónico, la red carece de una orientación o normalización sobre las ventas, por lo que es necesario proporcionar a los clientes información sobre la calidad e inocuidad de los alimentos y, así, mantener cierta coherencia a nivel mundial, de acuerdo con esta comisión internacional.

Buenas prácticas:

En primera instancia, Codex Alimentarius adoptó el Plan Estratégico del Codex 2020-2025, que tiene como fin proporcionar orientación y dirección de alto nivel a la labor de los miembros de la comisión, a través del análisis de riesgos y pruebas científicas.

Asimismo, estableció directrices para el control de la Escherichia coli, una bacteria intestinal que produce toxinas de Shiga en carne de vacuno, verduras de hoja verde, leche cruda y queso producido a partir de leche cruda. Este microorganismo se ha asociado con una serie de enfermedades que van desde la diarrea leve, hasta la insuficiencia renal.

Codex afirmó también que espera mejorar las prácticas de fabricación para ayudar a reducir la producción de ésteres de 3-monocloropropano-1,2-diol (3-MCPDE) y ésteres de glicidilo (EM), unos contaminantes presentes en aceites refinados y productos derivados.

Control de posibles riesgos:

Aunque el mercado de biopesticidas ha crecido entre 12 y 17 % por año durante los últimos 5 años, lo que representa un crecimiento dos a tres veces más rápido que el mercado de pesticidas químicos, Codex busca establecer criterios y directrices que guíen a los decisores de compra sobre cómo elegir plaguicidas de uso seguro, que no afecten la salud pública.

Además, en la actualidad, no existe un nivel máximo para las aflatoxinas, unos carcinógenos genotóxicos para el hígado humano, presentes entre las sustancias mutagénicas y carcinogénicas más potentes, que se conocen en los cereales y los productos a base de cereales. De manera que, la organización trabajará por establecer un límite y contribuir en la reducción de la exposición dietética a estas toxinas.

Para certificar prácticas leales en el comercio de alimentos, Codex también decidió categorizar los diferentes tipos de especias comunes, según sus partes de plantas, pues la mayoría de estos productos tienen compuestos y perfiles similares. Por ejemplo, la norma para el ajo seco o deshidratado es de la categoría raíces, rizomas y bulbos secos.

Seguridad alimentaria:

La comisión espera ayudar a los gobiernos a detectar los contaminantes químicos en los alimentos, pues no existe un nivel reglamentario. Así, podrán apoyar la seguridad alimentaria y minimizar el desperdicio de alimentos. Igualmente, estableció límites máximos para los residuos de más de 30 plaguicidas, con el fin de garantizar que estos no perjudiquen la salud de las personas.

Por último, en este mismo marco, instituyó criterios de calidad y de seguridad alimentaria para aceite de almendras, linaza, avellana, pistacho y nuez, para facilitar su comercio internacional, así como agregó el aceite de palma, con un mayor contenido de ácido oleico, a la Norma para Aceites Vegetales Especificados.

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