Prevenir, detectar y gestionar los riesgos de la inocuidad de alimentos es la base para el desarrollo humano, según declaró la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), pues anualmente, a causa del consumo de alimentos salubremente inseguros, unas 600 millones de personas se enferman y, de estas, se estima que 420 mil mueren.

La FAO pretende disminuir las cifras de comida contaminada (con bacterias, virus, toxinas o productos químicos), y de esta manera, lograr el objetivo de desarrollo sostenible planteado en la Agenda 2030. A continuación, conozca las recomendaciones de inocuidad que sugiere:

  • Garantía legal

Supervisar la inocuidad de los alimentos desde sus sistemas de agricultura y desarrollo es fundamental. A través de la cooperación entre las instituciones, tanto públicas como privadas del sector, se deben cumplir en su totalidad las normas internacionales, tales como las establecidas por la Comisión del Codex Alimentarius.

De acuerdo con información del Banco Mundial, los alimentos insalubres representan 95 mil millones de dólares al año en pérdidas de productividad.

  • Producción sostenible

Disminuir los riesgos potenciales y transformar constantemente las prácticas de producción en unas alineadas con el cambio climático es esencial para garantizar el suministro suficiente de alimentos inocuos.

Según la FAO, integrar la salud de plantas y animales, por ejemplo, puede ayudar a frenar la resistencia a los organismos antimicrobianos.

  • Tratamiento adecuado

Las buenas prácticas en el almacenamiento y conservación de los alimentos solucionan la mayoría de los problemas de inocuidad alimentaria, por esta razón, se deben establecer controles que permitan analizar y prevenir posibles peligros.

Adicionalmente, la correcta supervisión evitará pérdidas tras la cosecha y permitirá la conservación de los valores nutritivos del producto.

  • Información accesible

Los consumidores deben tener la oportunidad de informarse acerca de la tabla de inocuidad, así, les será posible realizar elecciones entre lo que consideren mejor para su organismo. No están de sobra los datos oportunos, claros y fiables sobre los riesgos nutricionales y sanitarios asociados a las cadenas de producción de los alimentos que llegan a sus manos.

Invertir en la educación de sus clientes puede ayudar a prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos.

  • Colaboración oportuna

Las instituciones gubernamentales, educativas, regionales, organismos de desarrollo, organizaciones comerciales, grupos de consumidores y productores, son responsables de la inocuidad de los alimentos. Por lo tanto, si se hace un correcto seguimiento mediante todos los sectores, se podrá evitar la transmisión de diversas enfermedades presentes en la comida.

La salud y el desarrollo económico dependen de una industria de alimentos correctamente tratada y controlada.

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