Este sistema reemplaza el aire del espacio libre por un gas o mezcla de gases.

Retraso en la pérdida de textura, reducción en la velocidad del deterioro de los alimentos y del desarrollo de microorganismos son algunos de los puntos a favor que tiene esta técnica de envasado en atmósfera modificada que consiste en evacuar el aire contenido en el empaque para introducir un gas o una combinación de gases, de acuerdo a las necesidades del producto, que permiten mantener la calidad sensorial, microbiológica y ralentizar los procesos de deterioro físico y bioquímico del alimento.

La base de la conservación de los alimentos en este tipo de envasado está en la contención de microorganismos aerobios por falta de oxígeno; por eso, esta tecnología es usada principalmente en los alimentos que presentan sensibilidad al oxígeno. La atmósfera modificada tiene diferentes modalidades de envasado donde la más usada y aceptada en el mercado es el envasado al vacío (eliminación del aire sin reemplazarlo por gases), las otras dos son atmósfera controlada y atmósfera modificada.

Envasado bajo atmósfera modificada

Claudia Estela Restrepo Flórez, directora Técnica de Servicio en Fundación INTAL (Instituto de Ciencia y Tecnología Alimentaria) explica que el proceso de envasado bajo atmósferas modificadas involucra la maquinaria, el envase y los gases.

En cuanto a las máquinas para el envasado hay variedad; desde máquinas de campana, máquinas continuas con termoformación del envase que funcionan por principio de vacío compensado y máquinas tipo flow pack verticales y horizontales que funcionan principalmente por mecanismos de barrido de gas.


"“El material de envase además de cumplir las normas para contacto con alimentos, debe tener la barrera a gases y vapor de agua requeridos para cada caso, no es conveniente generalizar el requerimiento de alta barrera, pues existen excepciones como es el caso del envasado de frutas y hortalizas frescas mínimamente procesadas refrigeradas, donde la permeabilidad del envase debe ser la necesaria para compensar el mecanismo respiratorio del producto envasado”"
- Claudia Estela Restrepo Florez, Directora Técnica de Servicio en Fundación INTAL

Los gases han sido objeto de investigación en muchos países iberoamericanos, lo que puede ser una guía para selección de las mezclas.

Lo recomendable es hacer estudios preliminares, de acuerdo al producto, para fijar los requerimientos específicos de estos tres componentes y realizar una adopción de la tecnología de una manera planificada.

Zanahorias empacadas al vacío

Procesadora Natural es una empresa dedicada al acondicionamiento de frutas y vegetales conocido como cuarta gama. Su experiencia con las atmósferas modificadas ha sido aplicada en lechugas, y ahora, en el empaque de sándwich y ensaladas.

“La zanahoria es sometida a un riguroso proceso de selección, pelado, lavado, desinfección, corte, secado y empacado para mantener sus características propias”, explica Óscar Penagos, gerente Técnico y de Proyectos de Procesadora Natural S.A.S.

En el proceso retiran parte del oxígeno (O2) e inyectan nitrógeno (N2), permitiendo

mantener el color, el sabor y aumentar en 10 días la vida útil del producto. Cuentan con máquinas empacadoras de atmosfera por barrido (extraen el O2 del envase e inyectan N2).

Un caso de mangos

La revista científica Alimentos hoy de la Asociación Colombiana de Ciencia y Tecnología de Alimentos (Acta) publicó en el 2012 el ‘Estudio del método de atmósferas modificadas en la conservación de la calidad del mango variedad vallenato’, en el cual se analizó la influencia de las atmósferas modificadas en la conservación del mango.

Utilizaron dos tipos de empaques de polietileno de baja densidad: uno de calibre 2mils y el otro, de 3; tres mezclas gaseosas; temperatura de almacenamiento de 12 °C y humedad relativa de 63 %, por un periodo de 30 días, más nueve días a una temperatura de 20 °C.

Finalmente, los mangos contenidos en el empaque de calibre 2 mils y con la mezcla de gases (5 % O2, 5 % CO2 y 90 % N2) conservaron por más tiempo sus características fisicoquímicas, prologando su vida útil por más de 39 días.

“La aplicación de la técnica de conservación bajo atmósfera modificada conserva la calidad de los frutos, pero no modifica permanentemente los sabores y aromas de los frutos con los que aumenta su confianza en que son también conservados naturalmente al restablecerse en maduración posterior en temperatura ambiente”, dice el estudio.