Gracias a las tendencias de los consumidores, las compañías de la industria de bebidas y alimentos, hoy más que nunca, deben garantizar la seguridad del cliente mediante la evaluación y el tratamiento de los riesgos en toda la cadena de suministros y, así, entregar productos integrales.

De acuerdo con la organización de capacitación y certificación de seguridad alimentaria SAI Global, las fallas en las cadenas de suministros, como alimentos contaminados, ingredientes adulterados y la presencia de alérgenos sin etiquetar, pueden tener consecuencias graves y potencialmente mortales.

Los errores más comunes, según SAI Global, se cometen al comprar ingredientes, almacenar, procesar, empacar, distribuir y manipular los productos. A continuación, conózcalos en detalle:

  1. Globalización:

    A raíz de la elevada competencia en el sector, muchas compañías optan por adquirir sus suministros desde lugares lejanos, debido a que así bajan los costes. Sin embargo, esto acarrea la posibilidad de riesgos más profundos en la cadena.

  2. Proveedores:

    La mayoría de la empresas solo controlan las operaciones de sus proveedores más cercanos, pero pierden el registro sobre los terceros en el proceso industrial. Además, las compañías deben recordar que, a través de los contratos, los proveedores tienen responsabilidad directa con su compañía, pero en ocasiones olvidan la responsabilidad con el consumidor final.

  3. Información:

    En la actualidad, los clientes toman decisiones de consumo, conforme a las tendencias en el mercado y a la tabla de información dietética que le ofrece el vendedor. Por esto, es necesario que las empresas atiendan a la necesidad demandada, ofreciendo más información a los consumidores, como el origen de los ingredientes, la información nutricional y los alérgenos.

  4. Recursos:

    En muchos casos, las compañías no cuentan con la capacidad, ni los recursos para elegir y supervisar la gestión de sus proveedores, por lo que se limitan a tener solamente un abastecedor. Sin embargo, pasar a un modelo multiproveedor le podría permitir tener una relación de calidad y transparencia, pues no se monopoliza el negocio.

  5. Marcas:

    La mayoría de los minoristas no tienen infraestructura de fabricación para su marca, por lo que dependen de los proveedores para evaluar, interpretar y gestionar el riesgo. Por lo general, esto sucede cuando un minorista quiere promocionar su nombre con las marcas blancas, es decir, en aquellos productos genéricos a los que les estampan su nombre. En este caso, es necesario gestionar el riesgo en sentido descendente: desde minorista hasta proveedor.

Una encuesta de esta consultora, encontró que en 2017 el 47 % de los consumidores tenía menos confianza en una empresa involucrada en un incidente alimentario importante. Por esto, es necesario que la industria evalúe y mejore sus procesos.

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