Después de unos difíciles años 2016 y 2017, la industria de alimentos y bebidas en Colombia parece vivir buenos tiempos. Así se anticipa desde el cierre de 2018 cuando el sector registró un crecimiento del 0.9% y 0.6%, tendencia que ha continuado a inicios del presente año, donde los alimentos y las bebidas fueron los sectores con mayor crecimiento en su producción, de 9.9% y 8.8% respectivamente, según la más reciente Encuesta de Opinión Industrial Conjunta presentada por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).

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Lo anterior responde a una moderada recuperación del consumo de los hogares (2,8 anual proyectada para 2018, en comparación al 1.8% registrado en 2017), que se suma a los esfuerzos realizados por los supermercados de cadena por ofrecer mejores precios, lo que se tradujo en una recuperación del consumo de la mayoría de las sub-canastas: bebidas alcohólicas (8.3%) y alimentos (3.9%); los cuales avanzaron de forma acelerada, seguidos por confitería (3.4%) en 2018, según el más reciente informe de tendencias de consumo publicado por Mintel.

Según la firma de investigación de tendencias de consumo, Kantar Worldpanel, la forma en cómo los colombianos están realizando sus compras ha cambiado sustancialmente en el último lustro. Mientras en el 2015 visitaban 12 canales, en 2018 pasaron a visitar 14, lo que denota una menor lealtad al canal y un crecimiento de canales emergentes en el país, donde las marcas propias pasaron de representar un 12% del gasto en 2017, a un 17% al cerrar el último año.

De igual forma, en los dos últimos años, los hardiscounter han ganado 27 puntos de penetración, y representan el 15% del gasto de los colombianos, un récord histórico que viene acompañado de la migración de 2 millones de compradores a este tipo canales.

Pero lo anterior no es un comportamiento propio del mercado colombiano, según esta firma, en toda Latinoamérica, los hogares están cambiando el tipo de marcas elegidas, dando más espacio a marcas económicas con el fin de controlar su supuesto.

Y siendo casi el 50% de los compradores en Latinoamérica de bajos ingresos, los cuales conforman 46 millones de hogares que suman la mitad del gasto de toda la región, las marcas se ha visto obligadas a ser más inclusivas y creativas para relacionarse con estos consumidores.

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Más allá del precio

Si bien los consumidores citan el precio como uno de los factores clave que afectan sus decisiones de compra, aspectos como el sabor y la comprensión más profunda de lo que están comiendo están siendo cada vez más relevantes.

Según la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria (IFIC, por su sigla en inglés), el 2019 traerá un mayor enfoque en el origen de los alimentos, una preocupación continua por el consumo de azúcar y una mayor popularidad de la alimentación basada en plantas, además amplias inquietudes sobre la sostenibilidad ambiental y cómo las marcas se alinean con sus valores sociales más amplios.

A este grupo se le ha denominado como consumidores conscientes, los cuales buscan formas de tomar decisiones positivas sobre lo que compran y una solución al impacto negativo del consumismo global, según el estudio Las 10 principales tendencias globales de consumo para 2019, publicado por la firma Euromonitor.

De acuerdo con este informe, el aumento de este enfoque hacia un consumo más consciente ha generado una creciente demanda por ingredientes derivados de vegetales, como extractos vegetales, aceites esenciales, goma xantana y ceras vegetales en productos de belleza.

De igual forma, la Encuesta de Alimentos y Salud de 2018, realizada por la IFIC, reveló que 77% de los consultados está tomando medidas para limitar o evitar los azúcares en su dieta, datos congruentes con los revelados por el Reporte de Progreso de Salud y Bienestar de 2017, publicado por Deloitte, en el que los encuestados reconocieron estar reduciendo ciertos alimentos que son típicamente altos en grasas, azúcares o sodio y más del 50% de los consumidores afirmaron estar evitando ingredientes artificiales.

El factor confianza

Consolidar una relación positiva con sus consumidores es uno de los mayores retos que tienen las marcas en la actualidad, y más cuando la democratización de la información le permite a cada persona ahondar sobre sus intereses a una profundidad nunca antes vista. Lo anterior también ha dado espacio para la difusión de información errónea o descontextualizada que puede minar esta relación de confianza, y por su puesto, afectar las decisiones de compra.

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Cuestión de confianza, elaborado por la consultora de comunicaciones Llorente & Cuenca, el sector de alimentos y bebidas, que tradicionalmente es uno de los que ostenta una mejor reputación a nivel global, es también el que más confianza suscita entre los consumidores latinoamericanos, a pesar de la alta exposición de productos en entornos de debate como las redes sociales. Esta industria es ampliamente valorada en países como México, Panamá y República Dominicana, Ecuador y Colombia, y más cuestionada en Perú, Argentina y Chile, afirma el estudio.

De acuerdo con esta investigación, hay tres aspectos especialmente importantes para el consumidor de productos de alimentación: el impacto del producto en la salud; los test y controles por los que ha pasado; así como la garantía, elementos directamente vinculados con la seguridad percibida.

En menor medida, los consumidores también consideran relevantes cuestiones relacionadas con la transparencia, pues 1 de cada 4 de los entrevistados señaló esta dimensión en su relación de confianza, especialmente la información detallada sobre el producto en el etiquetado, aspecto presente en el top tres de prioridades de la mayoría de países analizados.

Según el informe, el nuevo consumidor latinoamericano

Los tres principales factores para el consumidor colombiano son:

  • 14.9 % impacto en la salud.
  • 14.9% Información detallada (etiquetado, instrucciones, etc.).
  • 14.5% buena garantía

¿Quién compra qué?

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