Nuestro país se encuentra en una zona privilegiada, con condiciones agroecológicas óptimas para la producción de cacao de gran riqueza genética, con atractivas condiciones de sabor y aroma para el mercado internacional.

Por eso no es de extrañar que la Organización Internacional de Cacao (ICCO, por su sigla en inglés) clasificara el 95% del cacao colombiano de exportación como cacao fino y de aroma, atributo otorgado solo al 5% de los granos exportados en el mundo.

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Según cifras de esta misma entidad, en Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú se produce el 76% del cacao fino de aroma del mundo, el cual se caracteriza por sus aromas y sabores frutales, florales, de nueces y malta.

En la actualidad, este cacao tiene mayores oportunidades de exportación en mercados europeos, cuyos consumidores valoran las buenas condiciones de quienes trabajan en los cultivos, lo que se denomina comercio justo. Otros países con oportunidad son: Estados Unidos, Rusia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Japón, Canadá, Argentina, Chile y Corea del Sur.

Por lo anterior, se prevé que el volumen de cacao certificado crecerá a un ritmo más acelerado y las cuotas de cacao orgánico certificado aumentarán con un ritmo más lento pero de forma sostenida durante los próximos años.


"Tener una producción orgánica de cacao fino de aroma es una oportunidad para un nicho en aumento"
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Ante este panorama, son cuatro las principales certificaciones requeridas por el mercado internacional del cacao: Faitrade, Rainforest Alliance, UTZ y Orgánico. La certificación Comercio Justo (Fairtrade) permite a una cooperativa u organizaciones de productores recibir un mejor precio y un mercado más estable.

Se pretende que el precio pagado sea fijado sobre la base de los costos de producción, tomando en cuenta cualquier costo adicional que pueda surgir al cumplir con los requisitos del Comercio Justo Esta certificación puede ser solicitada por un grupo de productores organizados en una cooperativa, una asociación de agricultores o dueños de una plantación con una fuerza laboral organizada.

Por su parte, los sellos UTZ y Rainforest Alliance, que se fusionaron desde enero de 2018, garantizan que el cacao cumple con principios económicos (productividad de las fincas; mayor acceso al mercado y salarios dignos), sociales (buenas condiciones de trabajo, salud y seguridad laboral; acceso a la educación para los trabajadores y sus familias) y ambientales (protección de la biodiversidad y recursos naturales, gestión de los residuos).

Finalmente, la certificación orgánica garantiza que el sistema empleado para la producción del fruto hace un uso total de los recursos de la finca para proteger el medio ambiente y la salud humana, la fertilidad del suelo y la actividad biológica y, al mismo tiempo, minimizar el uso de los recursos no renovables y el no uso de fertilizantes y plaguicidas.

La preferencia por el consumo de productos orgánicos ya hace parte al mundo del chocolate. Tan es así, que las grandes marcas como los chocolateros especializados están incluyendo líneas orgánicas dentro de sus productos, por lo cual tener una producción orgánica de cacao fino de aroma es una oportunidad para un nicho en aumento.