Los hábitos de consumo, en los últimos años, han evolucionado conforme los consumidores han definiendo sus necesidades de acuerdo con la información que reciben, permaneciendo en un vaivén de hábitos pasajeros.

Sin embargo, lo que sí ha sido una constante es la necesidad de seguir hábitos saludables, dada la relación intrínseca que se da entre el comensal y su alimentación, buscando un mayor bienestar.

Este concepto hace referencia a que el consumidor entiende a su cuerpo como un ecosistema que interactúa en diferentes escenarios cambiantes, por lo cual requieren soluciones que no solo complementen su salud personal, sino que además le ayuden a estar preparado para nuevos desafíos que se puedan presentar.

Lo anterior se evidencia en informes como el del Health Supplements de China, el cual, en su edición de noviembre de 2018, afirma que el 59% de los consumidores chinos que compran suplementos lo hacen para prevenir enfermedades. Por su parte, en Brasil, un porcentaje similar de compradores considera una preocupación constante cuidar de su salud física, según se reseña en el estudio Brazilian Lifestyles: Innovating Through the Recession, de mayo de 2018.

Del mismo modo, el consumidor ha empezado a relacionar los estados y ritmos de su cuerpo con la alimentación que toma, para lo cual ya no basta con reducir el consumo de ciertos ingredientes, también es necesario empezar a diseñar productos con ingredientes que ayuden al cuerpo a tener un mejor desempeño en todas su actividades.

Por ejemplo, si el sueño ayuda a recuperar y restaurar el cuerpo, ¿por qué no diseñar alimentos que ayuden a tener un mejor descanso? Para responder a este interrogante, la industria se ha interesado por los ingredientes denominados: adaptógenos, sustancias de origen natural que proporcionan nutrientes especiales que ayudan al cuerpo a alcanzar un rendimiento mental y físico óptimo.

Este concepto, que ya ha sido desarrollado en otras industrias, deberá estar muy  presente en la creación de nuevos alimentos, donde ingredientes como el Ginsen, Monk Fruit o fruto del Monje, Moringa, Holy Bale, Ashwagandha o Búfera y los CBD o Cannabidol (ingredientes no adictivos encontrados en la planta de cannabis) empezarán a estar dentro de las preferencias de los consumidores.

Vale mencionar que en la Región Andina el uso de algunos de estos ingredientes debe ser consultado con las autoridades, dado que muchos de estos no se encuentran regulados a pesar de que ya en mercados de referencia, como el de Estados Unidos, su uso es extendido.

En relación con el mercado de productos con ingredientes CBD, desde el momento en que el mercado estadounidense inició su legalización en algunos Estados, su crecimiento ha sido exponencial, gracias a sus beneficios en casos de ansiedad y problemas de inflamación, los cuales ya han sido documentados ampliamente.

Por: Camilo Vega, especialista de marketing técnico para alimentos de DISAN