Es clara la responsabilidad empresarial respecto a la inocuidad y seguridad alimentaria para las fábricas productoras de alimentos. Con este fin se creó en el año 2000 la “Iniciativa mundial de la seguridad alimentaria”, GFSI por sus sigla en inglés.

La GFSI fue creada con la visión de entregar “alimentos seguros para los consumidores en todas partes” así mismo, detalla cómo “proporcionar mejora continua en la gestión de sistemas de seguridad alimentaria, para garantizar que se proporcionan alimentos seguros para los consumidores en todo el mundo”.

GFSI

Dentro de estos estándares en general se revisan capítulos dedicados al mantenimiento de los activos físicos utilizados para la fabricación de alimentos, detallando la necesidad de utilizar lubricantes grado alimenticio conforme a los análisis HACCP, HAZOP y otros. Es aquí donde la Tribología, como ciencia que estudia la fricción y el desgaste, proporciona una guía respecto al tipo de especificaciones y propiedades de desempeño que debe poseer un lubricante de tipo industrial, en este caso lubricantes industriales de grado alimenticio.

Los lubricantes grado alimenticio son reconocidos y avalados en su composición química por la NSF (National Sanitation Foundatio). La NSF es parte de FDA (Food and Drug Administration).

“La Tribología proporciona una guía respecto al tipo de especificaciones y propiedades de desempeño que debe poseer un lubricante de tipo industrial.”

La NSF establece 3 tipos de lubricantes grado alimenticio así:

  • NSF H1: Lubricantes aceptables para el contacto accidental con alimentos y se puede utilizar en y alrededor de las áreas de procesamiento de alimentos
  • NSF H2: lubricantes que no pueden entrar contacto con el producto, pero seguros para su uso en todas las otras aplicaciones posibles en plantas de alimentos.
  • NSF 3H: Lubricantes diseñados para estar en contacto permanente con el producto o hacer parte del mismo.

Con el fin de velar por la inocuidad se creó la iniciativa mundial de la seguridad alimentaria en el año 2000.

Adicional a esta certificación, se generó en el año 2006, la norma ANSI-ISO 21469 que avala los requerimientos de higiene para la formulación, fabricación, uso y manejo de lubricantes que pueden tener contacto con el producto.

Sabemos que los lubricantes grado alimenticio certificados y actualmente disponibles en el mercado cubren esta normatividad, a la vez que protegen los mecanismos móviles de los activos físicos industriales. Esto genera incluso mejoras en la confiabilidad, mantenibilidad y disponibilidad, dada su formulación especial para ambientes alimenticios, (presencia de agua, calor extremo, químicos de limpieza, etc)

Es el momento de tomar partido por nuestros consumidores, blindar nuestros productos de modo que nos alineemos a la visión de la GFSI. “Alimentos seguros, para los consumidores en cualquier parte.”

Por: Ing. Gabriel Gustavo Hernández H. CMRP, MLT I, MLA II, STLE Member.