En la industria alimentaria pisos y paredes están sometidos a sustancias que pueden generar deterioro, ya que las superficies de concreto son muy vulnerables al ataque químico, especialmente a los ácidos que desintegran la pasta de cemento. Es por esto que es necesario proteger estas zonas con materiales que resistan esta condición.

Una de las opciones más usadas son los epóxicos, que son materiales compuestos por una resina y un catalizador que al combinarse generan una capa protectora con resistencia al ataque químico, brindando un acabado aséptico, decorativo y, si se quiere, antideslizante.

Para determinar qué tipo de recubrimiento epóxico usar, se deben evaluar las características del ataque químico, sustancia química, concentración, frecuencia, temperatura de exposición, etc. Como ejemplo de estos materiales tenemos DURALKOTE 240 y 61, que son sistemas epóxicos de dos componentes, 100 % sólidos con excelente resistencia química y a la abrasión, diseñado como recubrimiento de paredes y pisos. Están certificados por NSF / ANSI Standard 61, para contacto con alimentos y agua potable. Produce una superficie flexible tipo azulejo y muy fácil de mantener permitiéndole realizar los diferentes procesos de limpieza y desinfección de manera eficiente y reduciendo el riesgo de contaminación de los alimentos.

Por: Patricia Ríos, arquitecta de especificaciones de Toxement.