¿Tenemos a la nutrición como criterio principal al momento de tomar decisiones sobre nuestro consumo de alimentos?

La Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2015) nos muestra que se han hecho grandes avances y al mismo tiempo que todavía existen grandes desafíos que urgen ser superados. La obesidad y la desnutrición son dos claros ejemplos del trabajo que tenemos por delante. “Más de la mitad de los adultos colombianos entre 18 y 64 años (56%) tiene sobrepeso u obesidad. ”En la población infantil menor de 5 años “…se presentó un aumento de la desnutrición aguda (deficiencia de peso para la altura o delgadez extrema), al pasar del 0,9 al 2,3 por ciento”, cifras que suplican por cambios. Tenemos excesos por un lado y déficits por el otro. ¿Cómo saber donde están los puntos medios? ¿Tenemos claras ciertas variables como las dosis, el tamaño de las porciones, la frecuencia, el estado de nuestro cuerpo y lo que significa una alimentación saludable?

Sostener y mejorar nuestra salud y calidad de vida es el primer objetivo a cumplir cuando nos alimentamos y ha quedado relegado por dar prioridad a objetivos menos importantes.

Adicionalmente hemos sobre simplificado nuestro análisis y evaluación de los alimentos que consumimos, calificándolos como buenos o malos basados en muy pocas características superficiales obviando el necesario proceso de analizarlos objetivamente y asumiendo sin darnos cuenta el riesgo que esto conlleva.¿En qué puesto de la lista quedó la nutrición? ¿Es acaso ella excluyente mutuamente con las tendencias nombradas arriba? Aunque así pueda parecer, la respuesta es un no rotundo. Sí, es posible lograr más comodidad y mejor nutrición al mismo tiempo, sí, es posible vivir nuevas experiencias construidas alrededor de la nutrición, sí, es posible, y es lo correcto, buscar buenas ventas cuidando la salud de nuestros consumidores, informándoles correcta y completamente. Dicho esto, surge otra pregunta, ¿Cómo es que estando en la era de la información, teniendo tantas respuestas a un clic de distancia, todavía no logramos mejorar ciertos indicadores nutricionales? La respuesta yace más allá de la información por sí sola. ¿qué estamos haciendo con ella?

Con cada generación que pasa tenemos más conocimientos y por lo tanto más posibilidades de mejorar los problemas que enfrentamos, pero el conocimiento por sí solo no basta. Todos podemos saber y reconocer que la nutrición efectivamente debe tomar un papel más protagónico, pero la información queda inútil si no la llevamos a la acción. Desde nuestra perspectiva y diario vivir ¿qué podemos hacer para crear un verdadero cambio sostenible en el tiempo?

El llamado es a hacer del balance nutricional un criterio prioritario para el consumo y por lo tanto para la producción. Organizando métodos especiales para el control sobre el desarrollo de los alimentos que estamos comercializando y produciendo, brindado soluciones reales de valor para los consumidores.

 

Por: José Miguel Ivorra Peñafort, Docente de la universidad ECCI