Cuando todo parece favorable en cuanto a diseño y pruebas de producción, registros y demás procesos, surgen varios interrogantes: ¿Al contar con una idea de un empaque para su producto tiene en cuenta todas sus implicaciones?

Su empresa decide aprovechar la oportunidad y empieza una ardua tarea desarrollando cada detalle de un producto. En primer momento esto es un gran logro y lo sabe.

Semanas antes de empezar a codificar decide revisar cómo van marchando los diseños de los empaques y aliado con los mejores estudios; el resultado no puede ser mejor, un empaque con una imagen increíble, muy provocativa e indulgente.

Al ver este gran diseño sabe que va a arrasar en la góndola; la marca que ayudó a crear funciona y comunica de maravilla; la foto de su producto no puede ser mejor pues transmite sus virtudes, los colores y el contraste logrados van a generar un gran impacto cuando se enfrente a la competencia.

¡Pero un momento!

El problema que se presenta con este empaque va más allá de su imagen,debe incluir unos gráficos con las palabras ¡ALTO! y ¡Evite su consumo!

Prácticamente, todo este tiempo y dinero invertido se pueden ir por la borda porque ¿a quién se le ocurriría sacar al mercado un producto en donde su empaque advierte a sus potenciales compradores no consumirlo?

Aunque suena frustrante, no está alejado de la realidad de que algunos empresarios y emprendedores de la región pudieron experimentar hace un tiempo: en países como Chile, Perú, Ecuador y Bolivia, en dónde la regulación ha mostrado una preocupación real por lo que consumen sus habitantes y en qué cantidad.

Estas iniciativas gubernamentales, obedecen a una tendencia que a nivel global exige productos con mejores funciones y propiedades. Y no es que la intención sea nueva, las tablas nutricionales existen desde hace muchos años.

El dilema radica en que la mayoría de la población no sabe interpretar los datos que contienen, ni las implicaciones que se derivan de consumir un producto, por ejemplo, cuando la etiqueta anuncia 500 mg o más de sodio por porción se debe tener en cuenta que la cantidad de consumo sodio al día es de máximo 2.300 mg.

El reto de mejores diseños es lograr expresar de forma directa lo que el producto con un alto contenido de sodio, pasa a ser una advertencia para su consumo. De esta forma, las autoridades sanitarias aseguran de que el mensaje llega y que va a despertar la atención suficiente acerca de la información nutricional.

Las iniciativas particulares no se han hecho esperar

En la categoría de alimentos para niños, los empaques que más llaman la atención son los que contienen mensajes con colores brillantes y mascotas graciosas que invitan a probar su producto de una forma divertida.

En el 2017 vimos una campaña llamada: “No comas más mentiras”, en donde se hablaba de los perjuicios para la salud, ocasionados por el exceso de consumo de cierto tipo de alimentos con alto contenido de grasas, azúcares y sodio.

Estos productos son consumidos en alto porcentaje por niños, quienes pueden llegar a ser fácilmente influenciados por ciertas estrategias publicitarias. El propósito de esa publicidad no es otro que el de concientizar a los padres sobre los alimentos que sus hijos consumen a diario y las consecuencias que pueden generar en la salud.

El promotor de esta campaña fue Red Papaz, una organización sin ánimo de lucro que en su sitio en internet, dice actuar en pro de la construcción de una sociedad consciente, responsable y consecuente con la protección de la niñez y la adolescencia en Colombia. El comercial, que no duró al aire sino pocos meses, fue censurado por algunos medios de comunicación, según declaraciones de Carolina Piñeros, Directora Ejecutiva de la RedPapaz.

Mientras tanto en Chile. Según la ley de etiquetado,no solo se debe marcar a los productos con alto contenido de sodio, sino que también se vuelve ilegal el uso de publicidad dirigida a niños para el consumo de estos productos como lo son el uso de mascotas y personajes en sus empaques que inciten a la compra y consumo, es por esto que ahora en los supermercados chilenos no veremos ni a Melvin, o al tigre Tony entre otros, animándonos a tener desayunos riquísimos llenos de energía, diversión y azúcar.

Reformulación o desgramaje

Si bien en nuestro país todavía no existen normas que regulen  la forma en que lo están haciendo nuestros vecinos de la región, a los alimentos que se comercializan en sus territorios, si se puede decir que es una tendencia que no podemos ignorar,  sino que son ejemplos cercanos que hablan nuestro idioma, compartimos problemas comunes y rasgos culturales, tanto así, que las decisiones legislativas en países como el nuestro lastimosamente muchas veces obedecen solo a intereses políticos, solo falta que uno de ellos se de cuenta que el pueblo pide este cambio y como un gesto administrativo empiece a rodar la iniciativa, pero llegado el momento.

¿Qué sería lo recomendable hacer?, en muchos casos probablemente bastará con una reducción en la porción ofrecida al mercado, por ejemplo un brownie de 100 g puede contener más de 450 Calorías, si se ofrece una opción de 50 g ahora el brownie solo aporta 225 calorías, algunos pueden ver esto como una solución obvia, pero es totalmente válida. Sin embargo una solución así obedece en dar respuesta de forma rápida a un problema que va a seguir ahí, si no se toman medidas de fondo en reformular nuestros productos lo más probable es que cuando tengamos que salir al mercado nos vamos a terminar autocensurando, incluyendo avisos de advertencia para su consumo debido a su alto contenido de elementos críticos para la salud.

Como empresarios/emprendedores no se puede ignorar lo que el mercado nos empezará a exigir en un corto tiempo, seguir pensando que los productos saludables son de nicho es como tener una venda en los ojos

No debemos esperar a que entre en rigor alguna regulación que nos obligue a tomar cartas en el asunto y hacer de nuestros productos los más saludables posible; el hecho de que la obesidad, la hipertensión y la diabetes sean consecuencias del consumo en exceso y sin cuidado de productos con altos contenidos de azúcar, grasas y sodio, es una realidad que tristemente afecta cada vez a personas más jóvenes, y estas personas son las que en muy poco tiempo nos exigirán un cambio en la bandeja de ofertas para saciar sus apetitos voraces, apetitos cada vez más exigentes por algo saludable.

Por: Gustavo Rojas, Director general de Tick Tock