La eficiencia energética y la reducción de la contaminación son las claves para que Colombia pueda cumplir con lo establecido en el Acuerdo de París.

El pasado mes de julio, el saliente ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luis Gilberto Murillo, manifestó que “bajo el Acuerdo de París, Colombia se ha comprometido a reducir para 2030 el 20% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual corresponde a 66,5 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Si adoptamos las medidas establecidas en la Enmienda de Kigali, se estima que para el 2030 las emisiones potenciales relacionadas con el consumo de HFC, se podrían reducir a la mitad (pasarían de 17,9 millones a 9,4 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente)”.

Murillo recalcó además, que, con la pronta ratificación de esta enmienda, el país podrá tener acceso a recursos técnicos y financieros a través del Fondo Multilateral del protocolo para avanzar en la implementación de sus compromisos de reducción del consumo de HFC. Esto significa que antes de esta fecha, los refrigerantes deben ser sustituidos por gases menos dañinos como el amoniaco, un elemento no contaminante que no destruye la capa de ozono, ni produce efecto invernadero. Además,
su rendimiento es un 3-10% más alto frente a otros refrigerantes, por lo que hace que menor su consumo energético.

Al respecto, el ingeniero Bolívar Monroy, director técnico de Acaire, indicó que, “dependiendo del sector productivo, varían los porcentajes de consumo energético que se ubican entre un 30-60 por ciento. Por ejemplo, en caso de un supermercado puede ser de 60%, un hotel 40%, un edificio comercial 50%”. Así mismo, Bolívar Monroy recordó que los ingenieros deben hacer los tres procesos: recuperación, reciclaje y reutilización de los refrigerantes, establecidos por las normativas nacionales e internacionales.

Precisamente, la normativa de sostenibilidad ambiental que deben ofrecer los proveedores es un aspecto en el que se trabaja fuertemente. Angélica Antolínez, consultora de Unidad Técnica de Ozono, explicó que “En Colombia tenemos prohibida la importación y fabricación nacional de equipos de refrigeración con CFC, así como la importación y fabricación nacional de equipos de refrigeración doméstica con HCFC. Adicionalmente promovemos la selección de equipos con tecnologías que usen refrigerantes que no afecten la capa de ozono”. En palabras de Antolínez, las sustancias CFC y HCFC, al ser emitidas, disminuyen la concentración de ozono en las estratosfera en mayor o menor grado, por eso, es indispensable hacer seguimientos constantes para que las industrias en el país se limiten a utilizarlas.