La pérdida y desperdicio de alimentos son temas de interés general. Las deficiencias en la seguridad alimentaria impactan de manera negativa la salud y bienestar de las personas, además afectan al medioambiente por la utilización no sostenible de los recursos y la mala disposición de los desechos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, sostiene que las pérdidas son asociadas a ineficiencias en las cadenas de producción, almacenamiento y procesamiento, en tanto que los desperdicios están directamente vinculados al comportamiento y la manipulación.

Una logística débil resulta en pérdidas y desperdicios, por consiguiente, es importante prestar atención a la logística del frío, la cual no hace únicamente referencia al conjunto de elementos que manejan la temperatura y humedad de una producto; su definición es mucho más amplia, involucra equipo, personal y buenas prácticas de forma que la distribución se haga tanto eficiente como eficaz.

Analizando los resultados de cada eslabón de la cadena productiva, se observa que las falencias en cadena de frío pueden resultar en un valor cercano al 50% del total de pérdida y desperdicio, lo que lleva a un alto grado de preocupación. En este sentido, los productos alimenticios perecederos deben estar sometidos ininterrumpidamente a la acción del frío desde la postcosecha hasta el consumo o su utilización por la industria.

De acuerdo con la Asociación Colombia de Acondicionamiento del Aire y de la Refrigeración – ACAIRE, es necesario asegurar la cadena de frío durante todo el proceso, esto implica disponer de adecuadas instalaciones de almacenamiento en las zonas de producción, en los centros de abastecimiento, en las industrias procesadoras de alimentos; así como, el contar con transporte
especializado con temperatura regulada y con los medios apropiados de distribución para la venta al detalle.

Refrigeración Ed 74