La empresa lanza su línea de bebidas prensadas en frío, gracias a tecnología de punta que extiende la vida útil de los alimentos de manera natural.

Carpo Foods es el resultado de la investigación de un grupo empresarial con más de 30 años en la industria de alimentos y bebidas, desde la proveeduría de ingredientes y materias primas. En los últimos 10 años, las tendencias internacionales en la aplicación de tecnologías innovadoras que propendieran por destacar la naturalidad y aumentaran la vida útil de los productos, los llevó a
incursionar como participantes activos del negocio, con el fin de atender las necesidades del mercado colombiano.

“Viendo cómo se ha ido actualizando la industria y en distintos viajes, haciendo monitoreo de tendencias del mercado, empezamos a ver hace una tendencia fuerte de bebidas prensadas en frío, e identificamos que hacía falta esta tecnología en Colombia”, comenta Mauricio Díaz, socio fundador de Carpo Foods.

A lo que hace referencia es al HPP (High Pressure Processing), un proceso que es transversal a varias industrias: jugos, café, esparcibles, pulpas, salsas, cárnicos, comida para mascotas, alimentos preparados, entre otros, y por primera vez llega al país para el desarrollo de categorías de alimentos que apuesten por mayor naturalidad.

“Con HPP la promesa de valor es que el producto que se obtiene va a ser tan fresco como si estuviera recién exprimido”, dice. El proceso, para el caso de los jugos, consiste en hacer la extracción de la fruta, embotellarla sin usar temperatura, con unos parámetros de empaque apto para HPP (flexibles con altas barreras de oxígeno), y se pasa por el equipo, que entre 90 segundos y 3 minutos, se presuriza con agua fría a 6.000 bares, lo que hace que todos los microorganismos se inactiven, destruyendo sus paredes celulares. Un producto puede pasar a tener una vida útil entre 90 y 120 días.

Díaz explica que esto representa un cambio fundamental en la preservación, ya que los distintos procesos

por lo general usan alta temperatura, que si bien es ideal para eliminar el riesgo microbiológico, también hace que se sacrifiquen atributos desde el punto de vista funcional, como vitaminas o minerales, y organoléptico.

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“Nuestra línea de jugos surge para sensibilizar a Colombia sobre la tecnología y aportar otro tipo de bebidas que no existen en el mercado nacional. Al consumidor colombiano ya no le es suficiente fruta por fruta, pero hay cabida para otras mezclas con especias o vegetales. Queremos aventurarnos en una gama de sabores más rica, con productos más funcionales”, manifiesta.

Uno de los principales retos fue la viabilidad financiera del proyecto, teniendo en cuenta que el costo de producción es mayor, y por tanto se debía trasladar al cliente en el precio final, que en el mercado internacional es muy alto: entre 3 y 7 dólares la unidad; y un jugo de $21.000 en Colombia no era viable.

Por eso, la decisión de adentrarse en esta inversión tenía como objetivo ir más allá de la producción de alimentos propios. “Al ver el sinnúmero de aplicaciones de esta tecnología nuestro raciocinio fue ser pioneros y líderes en desarrollar productos. Teníamos el reto de adentrarnos en la tecnología pero con el principio claro de democratizar el beneficio”, señala el Socio Fundador de Carpo Foods.

El camino es largo y el consumidor colombiano será quien vaya mostrando la senda. Ellos ya dieron el“salto de fe”.

Y añade: “La máquina que en sí misma es muy costosa no representó ni un 20% del total de la inversión, que estuvo alrededor de 5 millones de dólares, entre infraestructura, equipo, requerimientos energéticos, cavas de refrigeración, logística y montaje conexo”.
Pensar en copar la capacidad de un equipo en menos de un año nos demuestra que la industria colombiana sí está lista para producir productos más naturales, y el consumidor lo está demandando.”

Alternativa para la industria
Mauricio Díaz proyecta a Carpo Foods como una compañía líder en el desarrollo de productos HPP para la Región Andina, una tarea que poco a poco se completa. A poco de cumplir un año de constitución, la capacidad de producción de 170 toneladas mensuales estará
copada. A partir de ahí, están buscando dónde ubicar un segundo o tercer equipo en alguna otra región de Colombia. “Pensar en copar la capacidad de un equipo en menos de un año nos demuestra que la industria colombiana sí está lista para producir productos más naturales, y el consumidor lo está demandando”, manifiesta.

Además de la categoría de bebidas prensadas en frío, están incursionando en guacamole y pulpa de aguacate, productos que ya se han enviado a Canadá, Estados Unidos y Japón; y en procesados cárnicos, en la que llevan negociaciones adelantadas.

“Queremos apoyar a la industria brindándole la posibilidad de mejorar matrices nutricionales y dándole una mayor vida útil a los alimentos, en algunos casos duplicándola, para que puedan ingresar a adenas de distribución incluso con miras a la exportación de productos que antes era imposible comercializar afuera. HPP es considerado en el mundo un sello de garantía, de inocuidad y seguridad alimentaria”, afirma Díaz.

Carpo Foods es una compañía joven a la que no le da miedo proponer y arriesgar. El camino es largo y el consumidor colombiano será quien vaya mostrando la senda. Ellos ya dieron el “salto de fe”. Ahora la industria de alimentos y bebidas es la llamada a aprovechar esta inversión, que le permite agilizar tiempos y aumentar flexibilidad en los desarrollos.