Los alimentos y bebidas saludables se destacaron el año pasado, y se prevé que nuevas tecnologías tendrán mucha cabida en el sector.

Una mirada experta siempre es útil para entender lo que está ocurriendo, considerando lo que ha pasado, y así plantear las repercusiones que esto puede tener más adelante. En esta oportunidad, revista IAlimentos consultó a Camilo Montes, director de la Cámara de la Industria de Alimentos de la Andi, para establecer un panorama del sector.

IAlimentos: ¿Qué balance hacer sobre el crecimiento de la industria de alimentos en 2017?

Camilo Montes: el año 2017 lo recordamos como un año de transición donde se hicieron varios lanzamientos de nuevos productos en categorías preferidas por los consumidores colombianos, con lo que buscamos mitigar los efectos de la reforma tributaria e inflación que tanto afectaron el bolsillo de los colombianos. La categoría de los productos saludables es una de la que más creció, lo que responde a una demanda cada vez mayor por parte de las nuevas generaciones, más preocupadas por su dieta y los alimentos que consumen.

IAlimentos: ¿Cuáles fueron los principales factores que influenciaron dicha dinámica?

Camilo Montes: la implementación de la reforma tributaria, un año preelectoral y la incertidumbre comercial internacional, generaron en el consumidor colombiano una actitud conservadora que se tradujo en menores compras durante 2017.

IAlimentos: ¿Qué oportunidades percibe para la industria de alimentos en 2018?

Camilo Montes: el mercado mundial de alimentos está creciendo, y esperamos que la capacidad de compra en los hogares colombianos siga la misma tendencia. Esto implica una gran oportunidad para las empresas que interpreten las tendencias del mercado con un portafolio amplio resultado de la innovación y el desarrollo tecnológico de las categorías. Adicionalmente, las marcas colombianas de la industria de alimentos deben aprovechar su reconocimiento en América Latina y en el espacio que han logrado a nivel mundial. Hay grandes oportunidades para mejorar en productividad gracias a la transformación digital y la industria 4.0, que permiten hacer la trazabilidad desde la granja hasta la mesa. Esto se potencializará con las mejoras de la infraestructura nacional para acceder a productores rurales.