El uso de aceites que proporcionan nutrientes, al ser elaborados a partir de determinadas semillas, puede representar un valor agregado para el producto en que se empleen.

Gracias al crecimiento de las tendencias relacionadas con los productos naturales, funcionales y saludables, las innovaciones vinculadas con fitonutrientes y ácidos grasos han venido ascendiendo y constituyéndose en una gran oportunidad de mercado.

Las semillas ancestrales como sacha inchi, chía, amaranto, linaza, girasol, entre otras, a lo largo de los años han hecho parte de la alimentación de la humanidad. El empleo de estas para la obtención de aceites ricos en ácidos grasos permitirá definirlos como saludables debido a que no solo podrán  generar funciones nutricionales básicas, sino que tendrán la capacidad de producir efectos metabólicos y fisiológicos beneficiosos para la salud.

  • Semillas de sacha inchi:  Son de gran interés por su alto contenido de aceite (35%-60%), que contiene niveles elevados de ácidos linoleico (ω-6) y linolénico (ω- 3), y por lo tanto tiene un gran
    potencial para aplicaciones en la industria alimentaria y farmacéutica. Otros como el oleico, el palmítico y el esteárico también están presentes en proporciones menores. Los grupos acilo n-3 linolénico y n-6 linoleico son importantes en la prevención de la enfermedad coronaria e hipertensión, mostrando un efecto en reducción de colesterol cuando se usa como complemento alimenticio
  • Semillas de chía: Llaman mucho la atención por su gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, en especial el ω-3, la fibra, la proteína y los antioxidantes. Debido a su composición ha sido posible que tanto las semillas como los subproductos derivados de ellas (aceite, harina, aceite microencapsulado)  puedan ser incorporados a diferentes matrices alimenticias como panificación, bebidas, cereales, mezclas secas, entre otras, para dar un valor agregado.
  • Aceite de linaza: Es una rica fuente de ácidos grasos esenciales (ω-3 (50%-60%)), vitamina E, vitamina A, y por lo tanto representa un ingrediente importante en productos alimenticios funcionales.
  • Aceite de amaranto: Es una fuente de proteína de alta calidad, ya que contiene naturalmente gran cantidad de lisina, metionina y cisteína combinadas con su fino equilibrio de aminoácidos.
    También presenta una gran variedad de vitaminas y minerales, ω-3 (hasta 50%), carotenoides, tocoferoles, tocotrienoles y otros. Estos compuestos hacen que el aceite estimule las reacciones de radicales libres y proporcione simultáneamente capacidad antioxidante.
  • Aceite de girasol: es el quinto en producción entre aceites vegetales comestibles en el mundo. Aunque se considera aceite premium con un equilibrio correcto de ω-6 y tocoferoles, los beneficios de los ácidos grasos monoinsaturados para la salud han fomentado la producción de nuevos aceites de girasol. En fin, existen diversas semillas como fuente de obtención de aceites. Sin embargo, los más conocidos y que se encuentran más distribuidos en el mercado son los aceites de maíz, cacahuate, soja, cártamo, canola y sésamo.

Por: Jeanine Kathleen Peñaloza Figueroa Investigadora extractos antioxidantes y bioactivos Tecnas S.A.