La industria alimentaria está buscando mayor productividad, internacionalizar sus productos, lograr una mejor situación económica, estabilidad y permanencia a largo plazo.

Claudia Lucía Velásquez Ardila Aglaia Consultores

La economía global de la industria de alimentos está caracterizada por una diversidad de alternativas para los consumidores quienes buscan, suplir la tendencia de alimentos sanos y saludables. El reto de la industria de alimentos es ser competitivo y los sistemas de gestión de este sector deben enfocarse en la inocuidad, porque sin esta, no es posible ser competitivo.

Los sistemas integrados de gestión de la inocuidad no son estáticos, desde el momento en que los requisitos básicos higiénico sanitario deben responder de manera efectiva y a un costo razonable a las demandas del mercado de los alimentos, para que no causen efectos adversos a la salud de los consumidores. Y con el gran desafío de internacionalización de los productos alimenticios la pirámide de la inocuidad se robustece.

La alta dirección debe tener una visión que establezca como estrategia y ventaja competitiva ofrecer productos inocuos. Invertir en inocuidad más que costo, le ha permitido a la industria acceder a nuevas oportunidades de mercado, clientes más exigentes, pero con mayor margen, innovación de productos y crecimiento de negocios.

La rentabilidad y competitividad se aumentan con la formación y educación del capital humano
en generar cultura de trabajo en orden, limpieza, disciplina, compromiso y responsabilidad. Además de la inocuidad, se logrará eficiencia en costos; al disminuir no conformidades, productos con falta de control, quejas, devoluciones o Recall.

Adicionalmente, con las prácticas higiénicas de fabricación, desde el control de materias primas e insumos, las medidas de control en el proceso productivo, aumentan la vida útil del producto, lo cual permite llevar los productos a la internacionalización.

Teniendo en cuenta la importancia de cumplir con los requisitos de los sistemas integrados de gestión de la inocuidad, para lograr ser más competitivos, se recomienda a la industria que considere la importancia de tomar la ruta de la inocuidad y que revise que la mayor inversión es un esfuerzo comprometido y que es posible generar un cambio significativo con los recursos actuales.

La inocuidad se debe establecer como una prioridad y orientar las actividades diarias a este objetivo, enfocándose en aquello que es más importante y que previene, disminuye o elimina los peligros que afecten la inocuidad.

Por Claudia Lucía Velásquez Ardila
Aglaia Consultores