Como emprendedor del sector de restaurantes, Francisco Botero tuvo la necesidad de un insumo y tomó la decisión de procesarlo él mismo. Así nació Alimentos Mamatita, una empresa que produce chicharrón para el mercado institucional y consumidor final, en tres presentaciones: tradicional (piel de cerdo); tipo cazuela (tocino graso deshidratado y frito), y americano.

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También produce otras líneas como leche de tigre, salsas y derivados cárnicos, desarrollos que partieron de la necesidad de sus clientes. “Estamos siempre abiertos al mercado. Nunca hay que decir no, hay que ensayar para sacar lo que se esté requiriendo.

La idea es estar dispuestos a innovar”, dice.
Para él, la clave de cualquier emprendimiento está en “creer en lo que uno está haciendo”, porque la labor empresarial es de constancia, de perseverar, a pesar de las circunstancias del mercado.

“Uno de los mayores aprendizajes ha sido la necesidad de capacitarnos permanentemente en las áreas que de pronto no dominábamos”, señala.

“Yo empecé con 10.000 pesos, sin equipos, concentrado en el producto y el mercado que queríamos atacar”. Actualmente los productos se comercializan mediante distribuidores minoristas y mayoristas, y ventas directas en Medellín, Bello, Itaguí, Bogotá y Barranquilla.