Responderse las preguntas precisas y mantener protocolos establecidos, permite mejorar los procesos de limpieza.

Las preguntas clave para la limpieza

¿Qué van a limpiar? En esta pregunta se revisa; tamaño del objeto, el área donde el equipo está instalado, diseño y accesibilidad, y si estos equipos pueden resistir las condiciones de algunos químicos. También cuáles serían los riesgos si la suciedad no es debidamente removida.

¿Dónde van a limpiar? Si es de alto riesgo, bajo riesgo, asépticos etc. Algunas partes deberán ser removidas y lavadas en áreas separadas (Cleaning out of place – COP) o lavadas en área (CIP).

¿Cuándo se va a llevar a cabo la limpieza? Dependiendo de los riesgos en la frecuencia de cambios de producto, si la rutina de limpieza profunda será cada cierta hora, diaria o semanal.

¿Por qué se está realizando la limpieza? Si es para remover restos de producto, alérgenos, o para prevenir acumulación microbiana o química.

Para garantizar un proceso óptimo, tenga en cuenta las recomendaciones de Carlos Mario Escobar, coordinador de Investigación y Desarrollo en Electroquímica West S.A. – West Química:

  • Tener buen flujo de materiales y personal que garantice que no exista la contaminación cruzada.
  • Capacitar y sensibilizar al personal operativo sobre BPM y el cuidado de los alimentos para no afectar al consumidor final.
  • Realizar protocolos de limpieza y desinfección con los productos recomendados y con procesos estructurados.