El desarrollo de cárnicos funcionales se ha convertido en una oportunidad prometedora para la industria de alimentos. Conozca el panorama.

Según el resultado de un estudio realizado en el primer trimestre de este año por el Instituto Tecnológico de Alimentos (IFT) en Estados Unidos, 9 de cada 10 adultos se esforzaron por consumir más nutrientes y las proteínas son el centro de atención del 57% de este público, especialmente entre los 18 y 34 años y vuelve a partir de los 65 años. Su objetivo es encontrar en las proteínas la fuente para tonificar sus músculos y fortalecer sus huesos.

Con este panorama mundial y su repercusión en la región Andina, empresarios de la industria afirman que en países como Colombia los fabricantes cárnicos han comenzado un nuevo ciclo en el desarrollo de embutidos para satisfacer una clase media emergente de mayor poder adquisitivo, con nuevos hábitos alimenticios que exigen a las empresas productos listos para consumir y llevar, con etiquetas limpias y alto aporte nutricional.

inspección carnes

Esta tendencia ha llevado a los supermercados y tiendas de barrio, productos que no requieren refrigeración y jamones bajos en carbohidratos para una dieta saludable. En cuanto a la funcionalidad agregada en jamones y embutidos, el mercado muestra principalmente beneficios con vitamina E y ácidos grasosinsaturados.

Al desarrollar una funcionalidad en cualquier alimento, se piensa en evitar una malestar futuro y el desarrollo de cárnicos funcionales está cada vez más asociado a numerosos aspectos de la vida de los consumidores, el reto es conocer bien las necesidades de la población y arriesgarse a innovar, por ahora la recomendación es hacerlo con fundamentos sólidos que garanticen el éxito y para ello, una herramienta clave son los proveedores.

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