Según un estudio realizado por la firma global de información y medición Nielsen, los consumidores definen la innovación como “una nueva oferta que resuelve una circunstancia y que cumple una aspiración o demanda insatisfecha”.

Cuando se habla de innovación por lo general se entiende que los sujetos directamente relacionados con el concepto son en su mayoría inventores y creadores de productos únicos e irrepetibles. Sin embargo, el término innovación en la industria de alimentos, es mejor entendido como el proceso simple de solucionar pequeños problemas en la vida de los consumidores.

Suena fácil pero llegar a conclusiones revolucionarias sobre algo que ya existe no es tan sencillo, es por eso que las compañías más destacadas del sector suelen invertir grandes cantidades de dinero en investigación de mercados y en capacitación para los miembros de la compañía.

Según un estudio realizado por la firma global de información y medición Nielsen, denominado Breakthrough Innovation, los consumidores definen la innovación como: una nueva oferta que resuelve una circunstancia y que cumple una aspiración o demanda insatisfecha, en conclusión, para innovar primero se debe entender al consumidor y reconocer claramente sus necesidades.

Convertir en foco del desarrollo de nuevos productos esas falencias permite a las empresas expandir sus líneas de producto, lo cuál asegura nuevos consumidores o que los ya existentes tendrán una nueva circunstancia de uso, esto, según Nielsen sería en últimas ofrecer un nuevo beneficio que incluso podría convencer a los consumidores fieles de pagar un precio premium.

La innovación no debe ser entendida como un imposible, sino como una opción cercana en el que lo más importante es contar con la información suficiente para entregarle a los compradores aquello que están buscando. El equipo de innovación debe tener clara esa misión y ejecutar las ideas con los recursos existentes, lo imposible se lográ con la concepción de grandes pensamientos, esto garantizará el éxito del producto.