Nicolás Reyes, director General de Dale Carnegie Training Colombia escribió para IAlimentos una columna de gran interés en la que explica que “la habilidad de dirigir los logros personales hacia los objetivos de la compañía es el combustible que le permite a las personas comunes lograr resultados “nicos”. Conozca sus opiniones.

Mucho se ha discutido sobre las diferencias entre un Jefe y un Líder. Adicional a la clásica comparación que dice que el Jefe empuja y el Líder hala, la tesis que más me convence es aquella que dice que el Jefe controla el negocio, hace seguimiento y asegura el cumplimiento de los objetivos; mientras que el Líder crea las condiciones y facilita el ambiente necesario para que la gente produzca resultados extraordinarios. Toda persona que tiene un equipo a su cargo debe cumplir ambas funciones, pero la gran diferencia radica en el balance entre estos dos roles. En los programas de liderazgo que desarrollamos en Dale Carnegie Training, encuestamos a los participantes para determinar el porcentaje de tiempo que dedican a estas dos áreas. Los resultados que hemos obtenido nos indican que en promedio quienes tienen gente a su cargo, dedican un 70% del tiempo a controlar el negocio y tan solo un 30% a inspirar a la gente. Aquí aparece una gran divergencia entre las tendencias modernas en liderazgo y la práctica real.

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Pero, ¿qué hace que una compañía sea más exitosa que otra ¿tienen mejores productos, servicios, estrategias, tecnologías o tal vez una mejor estructura de costos Por supuesto, todo esto contribuye a tener un mejor desempeño, pero estas fortalezas se pueden llegar a fusilar con el tiempo. Lo que crea una ventaja competitiva sostenible y, por lo tanto, un retorno sobre la inversión, un aumento en el valor de la compañía y fortalezas a largo plazo, es su gente y la actitud que ellos asumen frente a la organización, que en últimas se traduce en su compromiso.

En Dale Carnegie realizamos una investigación a nivel mundial en la que se encontró que los empleados comprometidos superan en desempeño en un 202% a los que no lo están. Es decir, producen 3 veces más, mejores resultados. En la búsqueda por tener una ventaja competitiva, en la que los empleados son quienes marcan la diferencia, la meta final para un Líder es tener empleados comprometidos. La gran pregunta es ¿cómo generar compromiso en la gente Con el tiempo descubrí que esto se logra iluminando a quienes rodean al Líder, no importa en qué posición de liderazgo se encuentre dentro de la organización.

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Los grandes Líderes son capaces de voltear la linterna para dejar de alumbrarse y comenzar a iluminar a quienes lo rodean. Los líderes, que comprometen a la gente, dejan de enfocarse en su brillo para iluminar a su equipo. Crean visiones poderosas y tienen la habilidad para construir relaciones fuertes con sus empleados, fomentan una interacción sólida con los equipos y guían enfocándose en las personas, para crear un ambiente de compromiso en el que los empleados puedan desempeñarse al máximo nivel.

Quienes tienen verdadera actitud de liderazgo, entienden que la clave es conectarse con las emociones de la gente creando relaciones productivas y logrando un ambiente capaz de producir resultados extraordinarios.