El reto de la industria están en realizar un buen gerenciamiento. La bioluminiscencia como tecnología en la industria de alimentos, ha tenido grandes avances en la última década y ha sido cada vez más adoptada como herramienta para la verificación de higiene, puesto que puede utilizarse durante el procesamiento de alimentos.

Esta prueba se ha catalogado la detección de materia orgánica-ATP (adenosín trifosfato), que estará presente en todas las células vivas. Así mismo, supera en tiempos a los métodos microbiológicos tradicionales.

¿Cómo funciona un sistema de control de higiene?

La efectividad de la higiene ha sido tradicionalmente evaluada mediante pruebas de microbiología en la que se utilizan comúnmente hisopos, esponjas o placas de contacto para la toma de muestras.

Estas pruebas únicamente proveen información respecto a la carga de microorganismos presentes en una superficie, teniendo como mayor limitante los tiempos de respuesta. Esto resulta poco conveniente al no tener la posibilidad de garantizar la calidad y seguridad de los procesos, así como el poder llevar a cabo acciones correctivas.

Un buen sistema bioluminiscencia está basado en la detección de materia orgánica-ATP (adenosín trifosfato), el cual está  presente en todas las células vivas. La prueba mide tanto el ATP proveniente de residuos de alimentos así como el de microorganismos en superficies y muestras líquidas.

Algunas consideraciones que deben tomarse durante la realización de estas pruebas son las condiciones óptimas de desempeño, que incluyen: temperatura 18-22°C y pH 7-7.5. Una inhibición en la reacción o señales de luz más bajas pueden producirse a diferentes concentraciones de detergentes ácidos o alcalinos, colorantes y cloro, por lo tanto resulta fundamental cumplir con las condiciones de desempeño adecuadas para evitar afectar los resultados de las pruebas.

La mayoría de estas pruebas son objetivas, fáciles de usar y proveen resultados claros de aceptación o rechazo, sin requerir de personal especializado o de un laboratorio.

Estos sistemas pueden variar considerablemente entre los diferentes fabricantes por lo que deben tomarse en cuenta parámetros como la sensibilidad, la cual debe poder garantizar resultados con niveles de contaminación bajos, la repetibilidad o consistencia en los resultados brindando el máximo nivel de confianza y reproducibilidad evitando dispersión de resultados cuando la prueba es realizada por diferentes técnicos u operarios.

Fuente: Énfasis en Alimentación


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